Amantes célebres entre los árabes. Ebn Zeidun

Sultana_CarleVanloo_1745_copaEste interesante texto, firmado por  F. J. Simont, que describe los amores y desamores entre la poetisa andalusí Wallada bint al-Mustakfi, descendiente de los Omeyas, y Ebn Zeidun conocido por los cristianos como Abenzaidún  y considerado el mejor poeta neoclásico de al-Ándalus, fue publicado el 31 de mayo de 1859 por El Correo de la Moda, periódico madrileño destinado al público femenino, vio la luz en su número 308, del año IX. Lo reproducimos íntegramente a continuación y, cómo es habitual, respetando la ortografía original del siglo XIX; existiendo, cómo podrán comprobar los lectores, diferencias sustanciales con la actual. Se incluyen imágenes para ilustrar y ambientar el texto de diversas épocas, pero que no se corresponden con la historia en el relatada de los amores del poeta Ebn Zeidun y la poetisa Wallada.

Amantes célebres entre los árabes. Ebn Zeidun

ManuscritoÁrabecopiaEntre los amantes famosos que produjo la España árabe merece mención señalada Abulwalid Ebn Zeidun, que nacido en Córdoba en el año 394 de la hégira 1004 de nuestra era, consagró su ingénio á la poesía y la elocuencia, alcanzando en ellas gran renombre. Vivia por este tiempo en Córdoba una mujer notable por su ilustre nacimiento, su extremada belleza y su gran talento para la poesía, que era la princesa Wallada, hija de Mohammed Almostacfi, que habia ocupado por algun tiempo el sólio real de los Califas de Córdoba, como uno de los últimos emires del linaje de los Umeyas. Esta Wallada, después que con el destronamiento y muerte de su padre decayó de su grandeza, conservo el ascendiente de su ingénio y su hermosura, y merced á lo amable y obsequioso de su trato y su amor á las letras, supo formarse otra córte no menos lucida de poetas y literatos.

LaCorteMedinatAlZahara2

Tal brillo y tales prendas cautivaron el corazón de Ebn Zeidun, que la consagró su pensamiento y los cantos de su musa. Wallada no fue insensible á los homenajes de varon  tan distinguido, y empezó á corresponder á su amor. Buena prueba de que Ebn Zeidun le interesaba entonces, son los celos que concibió Wallada de una esclava negra que tenia en su servidumbre, que era excelente cantora. Imaginándose Wallada que Ebn Zeidun se inclinaba hácia ella, le envió unos versos que decían así:

Si tuvieses en cuenta el amor que hay entre nosotros, ni mostrarias afición á mi muchacha, ni menos le darias preferencia.

Has dejado la rama cargada de hermosos frutos, y te has inclinado á una rama que no fructifica.

Y has de saber que yo soy una luna del cielo, aunque al tratar de merecer mi amor le has estimado en poco.”

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Pero después de muchos años de galanteo y rendimiento amoroso sin resultado, los contratiempos y azares que probó la fortuna de Ebn Zeidun en otros intereses y negocios, parece que tambien vinieron á perjudicarle en su amor. Habiendo incurrido en la desgracia del wacir Abulwalid-Ebn Chenwar que gobernaba á la sazon en Córdoba, hasta el punto de que le hiciese poner en una cárcel, en donde yacia largo tiempo, sufrió juntamente todo linaje de penas y desengaños. Ya fuese porque el tiempo y la misma constancia de Ebn Zeidun resfriaran el amor de Wallada, ó porque llevándole él muchos años ya era casi viejo, y ella conservára inmarcesible su belleza, ello es que le desdeñó prefiriendo á cierto Ebn Abdus. Ebn Zeidun escribió á su rival en nombre de Wallada una carta ingeniosa y picante, disuadiéndole del amor de la princesa, y sacando partido para ridiculizarle del sobrenombre de Alfar, ó el raton, con que era conocido Ebn Abdus. Hemos hecho mencion a esta carta, porque á causa de la elegancia del estilo, de la agudeza de los conceptos y lo mordaz de la sátira, es celebradísima entre los árabes españoles orientales. No podemos detenernos en enumerar las muchas aventuras, papeles versos que mediaron en estos amores. Baste decir, que Ebn Zeidun, constante en su amor, hizo en valde grandes sacrificios y finezas porque ella le devolviese su cariño; pero suplicándola en vano, solo alcanzó de ella desdenes, que el poeta lamentó en sentidos versos. Entre otros, son notables los que compuso en cierta ocasion, estando, para mas desdicha preso, y en los cuales dice á su amada:

“Oh Wallada, no te olvides de mí; pues si al solicitar tu amor siendo joven no sufrí tu repulsa, tampoco está bien que me olvides en mi vejez.”

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Entre los poemas de Ebn Zeidun es muy notable uno que compuso estando escondido en Córdoba para sustraerse á las persecuciones de Ebn Chehwar, y donde recuerda con sus desgracias el amor que constante profesa á Wallada. Hé aquí un trozo: “Entre las gacelas de hermosura, cuya sociedad frecuentábamos, hay un cervatillo de pelo negro que tiene su retiro, no en medio de las arenas ó al pié de una colina, sino dentro de mi corazón.

Conjunto peregrino de todas las gracias… en el dia que perdido de amor me despedí de ella, mi corazon palpitante se agitaba como los rizos que flotan en derredor de su rostro.”

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Ebn Zeidun, para escapar a las persecuciones de Ebn Chehwar, se vió obligado primeramente a retirarse á Medina Azzahrá, antiguo sitio de recreo de los Califas de Córdoba, pero ya con el estrago de las guerras venido casi á ruina. Como Wallada habia morado largo tiempo en el Alcázar de Azzahra con su padre Almostacfi, allí en medio de los vergeles aun floridos y poéticas ruinas de aquel antiguo retiro de amor, asaltaron al poeta los recuerdos de su amada, como lo atestiguan unos versos muy sentidos y melancólicos que allí compuso, y que empezaban así:

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“Amigos mios, ni el tiempo de la alfitra [1] me alegra, ni lo sereno y apacible del dia; porque no hay solaz ni reposo para el que ve llegar la mañana, y ve llegar la tarde con el corazón perturbado por el amor.”

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BoteMarfíl_gacelasPero no pudiendo Ebn Zeidun detenerse mucho tiempo en lugar tan cercano de Córdoba, pasó a Sevilla, en donde el rey Abbad Almotadhid, apreciando justamente su talento, le nombró su primer wacir, ó ministro, mereciendo las mismas consideraciones á Almotamid, hijo y sucesor de Almotadhid. Desde Sevilla Ebn Zeidun, impulsado por el amor que le avasallaba, vino mas de una vez de incógnito á los contornos de Córdoba, esperando poder encontrar al objeto de sus amores, y le dirigió muchos versos, hasta que, herido sin duda por nuevos desengaños de Wallada, sofocó para siempre en su pecho tan funesta pasión, que llenó de amargura su vida. Ejerciendo tal destino, murió en Sevilla en el año 463 (1071), dejando escritas muchas obras en prosa y verso, que le granjearon gran fama. Con igual celebridad murió en Córdoba veinte años después la insigne poetisa Wallada, dejando tambien muchos y excelentes versos, que copian los historiadores árabes de España.

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[1] La Pascua de los musulmanes

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Una respuesta a Amantes célebres entre los árabes. Ebn Zeidun

  1. Pedro Romero dijo:

    Bello relato de las idas y venidas de un sentimiento amoroso entre dos almas gigantes.

    ¿Qué sentimiento fue más intenso? ¿El de los celos de la poetisa por la cercanía de la esclava negra o el del poeta, ya anciano, sufriendo su desdén…¿Es necesario el sufrimiento para que el amor alcance su plenitud? ¿Daría tanto juego esta historia sin la tristeza del rechazo?

    El amor y su eterna historia…..

    Felicidades por su publicación.

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